Frenillo lingual corto o anquiloglosia y sus repercusiones en la lactancia

Recientemente, he asesorado varios casos en los que la presencia de un frenillo lingual corto ha pasado desapercibida tras varios meses, y al parecer era el causante de todos los problemas en la lactancia, con sintomatologías extremadamente distintas en cada uno de ellos.

Vayamos por partes para analizar por qué sucede esto:

En primer lugar vamos a explicar de que se trata. El término anquiloglosia por si mismo, que significa "lengua anclada o atada", define bien lo que sucede cuando un bebé presenta un frenillo lingual corto. La lengua se encuentra "sujeta" a la base de la boca lo cual puede impedir al bebé, en mayor o menor medida, realizar los movimientos necesarios al mamar para conseguir extraer la leche de forma correcta. El primer problema es que la mayoría de las personas, y muchos profesionales sanitarios, desconocen esto, es decir, que la presencia de un frenillo lingual puede interferir en la lactancia.

Por otro lado, existen 4 tipos de frenillos. Los tipos 1 y 2, son más evidentes, pero los tipos 3 y 4, en los que el frenillo se sitúa a nivel más posterior con anclaje a nivel submocoso, pueden pasar desapercibidos en muchos casos. Puedes ver imágenes de los distintos tipos aquí. Quiero hacer hincapié, en que esta numeración hace referencia simplemente una clasificación, y no indica grados o gravedad. A veces se le resta importancia a los frenillos 3 y 4 y pueden causar más problemas que un tipo 1, auque a priori parezca más limitante. Todo dependerá del tándem mamá-bebé, según sea la morfología del pecho de la madre, la elasticidad del frenillo, etc (Podéis leer más sobre ésto en este artículo del Dr. Bobby Ghahery.)

En cuanto a la sintomatología que puede indicar la presencia de un frenillo, podemos encontrarnos de todo. Hay síntomas más frecuentes, como pueden ser el dolor o grietas en el pezón causados por un agarre y succión incorrecta, o la excasa ganancia de peso, pero hay casos en los que no ocurre esto, y cuesta entonces sospechar de la existencia de frenillo. 

Todos los signos o SÍNTOMAS que podemos observar en el BEBÉ son:

  • Mal agarre o agarre dificultoso al pecho.
  • Retrognatia muy marcada (mandíbula inferior retraida).
  • Chasquidos al mamar. El bebé pierde el vacío, coge aire, se muestra incómodo al mamar y puede que se suelte muchas veces a lo largo de la toma.
  • Callo de succión en los labios, debido al roce por un mal agarre.
  • Lengua que no sube al llorar. Los movimientos de la lengua están limitados. También puede verse la lengua torcida, en forma de cuchara o con la punta en forma de corazón.
  • Dificultad en la succión y deglución. El bebé sólo consigue tomar leche del inicio, rica en lactosa y pobre en grasas. No se queda saciado. Tomas interminables. Atragantamientos frecuentes.
  • Escaso/excesivo aumento de peso. Al no sentir la sensación de saciedad que provocan las grasas, algunos bebés, si la lactancia es a demanda, pueden acabar tomando más leche de la que deberían y ponen demasiado peso, aunque a priori cueste creerlo.
  • Exceso de regurgitaciones. El bebé toma un mayor volumen de leche para compensar el déficit calórico al ingerir menos grasas. Si el volumen ingerido es mayor que la capacidad gástrica regurgitará parte del contenido.
  • Cacas verdes y explosivas. Al ingerir sólo leche inicial rica en lactosa, se puede producir una intolerancia transitoria. El exceso de lactosa no digerida hace que actúen las bacterias intestinales produciendo heces diarreicas y ácidas.
  • Llanto excesivo, malas digestiones, gases... Consecuencia de todo lo explicado anteriormente.

En cuanto a los signos o SÍNTOMAS que podemos encontrar en la MAMÁ:

  • Dolor al amamantar y/o grietas en el pezón. Debido al mal agarre, el bebé ejerce más presión sobre el pezón, aplastándolo contra el paladar y lastimándolo.
  • Deformación del pezón tras la toma. El pezón sale del pecho pellizcado, con la punta en forma de pintalabios. También se puede producir una isquemia transitoria, que hace que la punta del pezón aparezca blanca tras toma. La madre puede sentir dolor, escozor, ardor… Refieren como que el bebé les muerde.
  • Mastitis de repetición. Como el pecho no se vacía correctamente, suele aparecer ingurgitación y obstrucciones recurrentes que desembocan en mastitis.
  • Escasa/Excesiva producción de leche. Sí el bebé no consigue estimular suficientemente el pecho de la madre la producción puede verse afectada. Sin embargo hay casos en los que la hipófisis materna reacciona produciendo más oxitocina de la habitual, con lo que la producción en este caso aumentaría. Es como un mecanismo de seguridad para que el bebé que no mama correctamente reciba al menos algo de leche. Lo que toma es leche del principio (exceso de lactosa).
  • Reflejo de eyección hiperactivo. Este exceso de oxitocina puede hacer que la madre note fuertes subidas de leche de forma repetida y en una misma toma. A veces el bebé se atraganta durante las subidas. El pecho gotea entre tomas.

Estas señales, que pueden aparecer de forma aislada o en conjunto, pueden servirte para sospechar de la presencia de frenillo. Una asesora de lactancia puede ayudarte a reconocerlo y orientarte para corregir el problema de agarre, que a veces se soluciona con cambios posturales. Las pezoneras también pueden ayudar en algunos casos, así como técnica de compresión mamaria. La asesora de lactancia también conocerá a que especialistas derivar en caso necesario. La terapia craneosacral de osteopatía puede dar buenos resultados en cuanto a mejora del agarre y succión. Pero hay veces en las que la única solución pasa por intervenir y practicar una frenectomía. Hoy en día se puede llevar a cabo mediante una técnica quirúrgica de mínima invasión con anestesia local. Pero no todos los profesionales sanitarios que intervienen frenillos saben llevar a cabo esta técnica o realizan un frenectomía realmente eficaz consiguiendo la liberación de la lengua (En el artículo del Dr. Bobby Ghahery también se habla sobre ello). En la página del Dr. Luis Ruiz, podéis encontrar más información y videos sobre esta intervención. Es muy muy importante en caso de que la frenectomía se lleve a cabo, realizar con posterioridad unos ejercicios de rehabilitación, para que la cicatrización ocurra de forma adecuada y la lengua permanezca liberada. Los resultados obtenidos con esta intervención parecen ser mejores cuanto más pequeño es el bebé, posiblemente porque les cueste menos "reaprender" a mamar utilizando correctamente la lengua con libertad en su movilidad.

La herramienta de Hazelbaker suele ser utilizada por los profesionales que practican frenectomías, para evaluar de una forma cuantitativa la necesidad o no de intervenir. Se analiza la lengua en cuanto a morfología y funcionalidad y la puntuación obtenida resulta determinante.

Pero en cada caso, la decisión final sobre que acción tomar una vez ha sido diagnisticada la presencia de frenillo, corresponde a la familia, y a veces no resulta fácil. En muchos casos, los problemas que el frenillo puede estar ocasionando en la lactancia desaparecen con el paso del tiempo conforme al bebé le va creciendo la boca. Pero por otro lado, el frenillo puede repercutir posteriormente a otros niveles: problemas con el habla, dificultad de deglución, problemas respiratorios, malaocusión dental... 

Si tenéis problemas en la lactancia y tras leer esto sospechas que tu bebé puede tener frenillo, una asesora de lactancia puede ayudarte a confirmarlo, orientarte sobre posibles soluciones y derivar a profesionales recomendados. Contacta con Mamandoo.

 

 

2 comentarios en “Frenillo lingual corto o anquiloglosia y sus repercusiones en la lactancia

  1. Malena

    Estupendo artículo. Es muy esclarecedor. En nuestro caso, después de que la asesora de Mamandoo detectara el frenillo del bebé, pasamos por frenectomía y sesiones en el osteópata para la retrognatia y notamos los progresos en su ganancia de peso. Gracias!

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