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Por aquí andamos de feria, y son ya varias mamás lactantes las que me consultan sobre si pueden tomarse o no "un rebujito", que me preguntan cuanto deben esperar para volver al darle el pecho al bebé, o si deben extraerse leche y tirarla.

A ver, partimos de la base de que el consumo de alcohol no es recomendable para la salud en ningún caso. Lo ideal para cualquier persona es consumo de alcohol cero, así que para una madre lactante también.

Un consumo excesivo de alcohol puede tener efectos en el lactante: sedación, irritabilidad, o problemas de crecimiento y retraso psicomotor si el consumo es además frecuente. Por otro lado, existen varios estudios que muestran que un consumo agudo de alcohol por parte de la madre puede interferir en la liberación de oxitocina en respuesta a la estimulación del pecho, por lo que el reflejo de eyección se vería afectado (la leche tarda en salir o no sale), y esto, a largo plazo, puede hacer que la producción también acabe viéndose afectada.

Si se diese el caso de que la madre ingiera bebidas alcohólicas, hemos de tener en cuenta que la concentración de alcohol alcanzada en su leche se igualaría con la concentración en sangre en todo momento. Una persona en estado de embriaguez evidente puede rondar los 0,15gr/100 ml en sangre (y en leche!). Teniendo en cuenta que una cerveza sin alcohol puede contener hasta 0,5g/100ml, la leche de una madre visiblemente borracha podría ser etiquetada como leche sin alcohol. Por otro lado, la cerveza “0,0” puede contener hasta 0,09g/100ml. En España, el límite de alcohol en sangre para poder conducir es de 0,05gr/100ml, por lo que una madre con 0,06g/100 ml de alcohol en sangre no puede conducir, pero su leche podría seguir etiquetándose como leche “0,0”. A veces las madres intentan calcular cuanto deben esperar para dar el pecho en función de la cantidad de alcohol consumida, aplicando algunas fórmulas que existen por ahí, que tienen en cuenta el peso de la madre. Pero es difícil saber exactamente la cantidad de alcohol que has tomado, (en gramos además!) si por ejemplo tomas un combinado, o nuestro famoso rebujito. Además, las referencias de las que se disponen para el cálculo son orientativas, ya que no todo mundo metabolizará el alcohol con la misma velocidad. Por ello, quiero citar al reconocido pediatra Carlos González que me encanta como aborda y simplifica este tema: “si puedes conducir, puedes dar el pecho. Si no puedes conducir, y es posible esperar antes de dar el pecho, mejor espera. Si el niño está desesperado, aunque no puedas conducir, y la única alternativa es darle un biberón de leche artificial, es mejor dale el pecho. Pero aprende de tus errores y no te vuelvas a poner en esa situación”.

Como ya hemos dicho, la concentración de alcohol en la leche siempre es igual a la concentración que tengamos en la sangre en ese momento, ya que éste pasa a la misma desde el torrente sanguíneo por difusión pasiva. Por lo tanto "el alcohol no se acumula en la leche", por lo que no tiene sentido sacarse y desecharla. Cuando pase un rato y nuestro cuerpo haya metabolizado el alcohol, los niveles en sangre habrán bajado y por lo tanto los niveles en la leche también. Por el mismo motivo, sacarse leche tampoco hará que el alcohol desaparezca antes.

Así que, de nuevo me reitero en que lo recomendable siempre es no consumir nada de alcohol, pero que si decides hacerlo que sea de forma ocasional,  y por supuesto que sea un consumo moderado y responsable. 😉

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Recientemente, he asesorado varios casos en los que la presencia de un frenillo lingual corto ha pasado desapercibida tras varios meses, y al parecer era el causante de todos los problemas en la lactancia, con sintomatologías extremadamente distintas en cada uno de ellos.

Vayamos por partes para analizar por qué sucede esto:

En primer lugar vamos a explicar de que se trata. El término anquiloglosia por si mismo, que significa "lengua anclada o atada", define bien lo que sucede cuando un bebé presenta un frenillo lingual corto. La lengua se encuentra "sujeta" a la base de la boca lo cual puede impedir al bebé, en mayor o menor medida, realizar los movimientos necesarios al mamar para conseguir extraer la leche de forma correcta. El primer problema es que la mayoría de las personas, y muchos profesionales sanitarios, desconocen esto, es decir, que la presencia de un frenillo lingual puede interferir en la lactancia.

Por otro lado, existen 4 tipos de frenillos. Los tipos 1 y 2, son más evidentes, pero los tipos 3 y 4, en los que el frenillo se sitúa a nivel más posterior con anclaje a nivel submocoso, pueden pasar desapercibidos en muchos casos. Puedes ver imágenes de los distintos tipos aquí. Quiero hacer hincapié, en que esta numeración hace referencia simplemente una clasificación, y no indica grados o gravedad. A veces se le resta importancia a los frenillos 3 y 4 y pueden causar más problemas que un tipo 1, auque a priori parezca más limitante. Todo dependerá del tándem mamá-bebé, según sea la morfología del pecho de la madre, la elasticidad del frenillo, etc (Podéis leer más sobre ésto en este artículo del Dr. Bobby Ghahery.)

En cuanto a la sintomatología que puede indicar la presencia de un frenillo, podemos encontrarnos de todo. Hay síntomas más frecuentes, como pueden ser el dolor o grietas en el pezón causados por un agarre y succión incorrecta, o la excasa ganancia de peso, pero hay casos en los que no ocurre esto, y cuesta entonces sospechar de la existencia de frenillo. 

Todos los signos o SÍNTOMAS que podemos observar en el BEBÉ son:

  • Mal agarre o agarre dificultoso al pecho.
  • Retrognatia muy marcada (mandíbula inferior retraida).
  • Chasquidos al mamar. El bebé pierde el vacío, coge aire, se muestra incómodo al mamar y puede que se suelte muchas veces a lo largo de la toma.
  • Callo de succión en los labios, debido al roce por un mal agarre.
  • Lengua que no sube al llorar. Los movimientos de la lengua están limitados. También puede verse la lengua torcida, en forma de cuchara o con la punta en forma de corazón.
  • Dificultad en la succión y deglución. El bebé sólo consigue tomar leche del inicio, rica en lactosa y pobre en grasas. No se queda saciado. Tomas interminables. Atragantamientos frecuentes.
  • Escaso/excesivo aumento de peso. Al no sentir la sensación de saciedad que provocan las grasas, algunos bebés, si la lactancia es a demanda, pueden acabar tomando más leche de la que deberían y ponen demasiado peso, aunque a priori cueste creerlo.
  • Exceso de regurgitaciones. El bebé toma un mayor volumen de leche para compensar el déficit calórico al ingerir menos grasas. Si el volumen ingerido es mayor que la capacidad gástrica regurgitará parte del contenido.
  • Cacas verdes y explosivas. Al ingerir sólo leche inicial rica en lactosa, se puede producir una intolerancia transitoria. El exceso de lactosa no digerida hace que actúen las bacterias intestinales produciendo heces diarreicas y ácidas.
  • Llanto excesivo, malas digestiones, gases... Consecuencia de todo lo explicado anteriormente.

En cuanto a los signos o SÍNTOMAS que podemos encontrar en la MAMÁ:

  • Dolor al amamantar y/o grietas en el pezón. Debido al mal agarre, el bebé ejerce más presión sobre el pezón, aplastándolo contra el paladar y lastimándolo.
  • Deformación del pezón tras la toma. El pezón sale del pecho pellizcado, con la punta en forma de pintalabios. También se puede producir una isquemia transitoria, que hace que la punta del pezón aparezca blanca tras toma. La madre puede sentir dolor, escozor, ardor… Refieren como que el bebé les muerde.
  • Mastitis de repetición. Como el pecho no se vacía correctamente, suele aparecer ingurgitación y obstrucciones recurrentes que desembocan en mastitis.
  • Escasa/Excesiva producción de leche. Sí el bebé no consigue estimular suficientemente el pecho de la madre la producción puede verse afectada. Sin embargo hay casos en los que la hipófisis materna reacciona produciendo más oxitocina de la habitual, con lo que la producción en este caso aumentaría. Es como un mecanismo de seguridad para que el bebé que no mama correctamente reciba al menos algo de leche. Lo que toma es leche del principio (exceso de lactosa).
  • Reflejo de eyección hiperactivo. Este exceso de oxitocina puede hacer que la madre note fuertes subidas de leche de forma repetida y en una misma toma. A veces el bebé se atraganta durante las subidas. El pecho gotea entre tomas.

Estas señales, que pueden aparecer de forma aislada o en conjunto, pueden servirte para sospechar de la presencia de frenillo. Una asesora de lactancia puede ayudarte a reconocerlo y orientarte para corregir el problema de agarre, que a veces se soluciona con cambios posturales. Las pezoneras también pueden ayudar en algunos casos, así como técnica de compresión mamaria. La asesora de lactancia también conocerá a que especialistas derivar en caso necesario. La terapia craneosacral de osteopatía puede dar buenos resultados en cuanto a mejora del agarre y succión. Pero hay veces en las que la única solución pasa por intervenir y practicar una frenectomía. Hoy en día se puede llevar a cabo mediante una técnica quirúrgica de mínima invasión con anestesia local. Pero no todos los profesionales sanitarios que intervienen frenillos saben llevar a cabo esta técnica o realizan un frenectomía realmente eficaz consiguiendo la liberación de la lengua (En el artículo del Dr. Bobby Ghahery también se habla sobre ello). En la página del Dr. Luis Ruiz, podéis encontrar más información y videos sobre esta intervención. Es muy muy importante en caso de que la frenectomía se lleve a cabo, realizar con posterioridad unos ejercicios de rehabilitación, para que la cicatrización ocurra de forma adecuada y la lengua permanezca liberada. Los resultados obtenidos con esta intervención parecen ser mejores cuanto más pequeño es el bebé, posiblemente porque les cueste menos "reaprender" a mamar utilizando correctamente la lengua con libertad en su movilidad.

La herramienta de Hazelbaker suele ser utilizada por los profesionales que practican frenectomías, para evaluar de una forma cuantitativa la necesidad o no de intervenir. Se analiza la lengua en cuanto a morfología y funcionalidad y la puntuación obtenida resulta determinante.

Pero en cada caso, la decisión final sobre que acción tomar una vez ha sido diagnisticada la presencia de frenillo, corresponde a la familia, y a veces no resulta fácil. En muchos casos, los problemas que el frenillo puede estar ocasionando en la lactancia desaparecen con el paso del tiempo conforme al bebé le va creciendo la boca. Pero por otro lado, el frenillo puede repercutir posteriormente a otros niveles: problemas con el habla, dificultad de deglución, problemas respiratorios, malaocusión dental... 

Si tenéis problemas en la lactancia y tras leer esto sospechas que tu bebé puede tener frenillo, una asesora de lactancia puede ayudarte a confirmarlo, orientarte sobre posibles soluciones y derivar a profesionales recomendados. Contacta con Mamandoo.

 

 

Las asesoras de lactancia recibimos frecuentemente consultas de madres lactantes que de repente se notan un bulto en el pecho que duele o molesta, y que no desaparece después de la toma. Suele deberse a la obstrucción de algún conducto galactóforo, por dónde viaja la leche que se produce en la glándula mamaria hasta llegar al pezón.

La obstrucción puede tener dos orígenes distintos , aunque íntimamente relacionados:

Por un lado, puede deberse al mal drenaje de la mama, que puede ser causado por un mal agarre del bebé , por la succión ineficaz o bien por un exceso de presión en alguna zona del pecho, por ejemplo en caso de uso de sujetador con aros o la compresión del pecho en ciertas posturas al dormir.

Por otro lado, alteraciones en la flora mamaria que desembocan en un sobrecrecimiento bacteriano, también pueden ser la causa, sobre todo en casos de obstrucciones recurrentes. Un exceso de dichas bacterias en las paredes de  los conductos puede provocar un estrechamiento de los mismos, por lo que la leche, que no puede salir con facilidad, queda acumulada en algún punto. Al fin y al cabo se trata también de algo que impide un correcto drenaje, y un mal drenaje puede desencadenar en alteraciones de la flora mamaria, de ahi que haga hincapié en que ambos posibles causantes de una obstrucción están intimamente relacionados.

Por ello es importante cuidar aspectos como el agarre, comprobar que no haya ningún problema que haga que la succión del bebé se vea comprometida, así como cuidar que se vacíe correctamente un pecho antes de cambiar al otro (aunque ya sabemos que del todo no se vacían nunca).

Y si nos encontramos ante una obstrucción, ¿Cómo debemos actuar para intentar resolverla? En la siguiente infografía podreis encontrar algunas pautas a seguir que suelen funcionar, por lo que, gracias a las mismas, en unas 48-72h es probable que la obstrucción haya sido resuelta. Una obstrucción no resuelta, así como las obstrucciones recurrentes, pueden llevar asociadas otras complicaciones, como la aparición de una perla de leche o bien que dicho sobrecrecimiento bacteriano acabe desencadeando una mastitis. Por ello, una vez más, lo importante es encontrar la causa de dicha obstrucción y atajar el problema de base, para que así la lactancia pueda discurrir con normalidad.

 

 

 

 

No es casualidad que muchas lactancias acaben en torno al tercer mes de vida del bebé. Por desgracia, las falsas creencias, los múltiples comentarios del entorno y la falta de información, crean de nuevo inseguridad en las madres, que una vez más pueden acabar interpretando que sus bebés se quedan con hambre. En esta ocasión, son varios factores los que están interviniendo, por lo que es la crisis más compleja. Además, la crisis puede ser laaaargaaa, no es cuestión de unos días...

Pero al igual que en todas las crisis, simplemente estamos ante una etapa de cambios. El bebé crece y su demanda cambia, y la producción se va regulando. La información adecuada puede ayudar a comprender lo que está ocurriendo, normalizar la situación, "empoderarnos" y seguir adelante con confianza en nosotras y nuestro bebé.

En esta crisis, el cambio que observamos en la forma de mamar del bebé puede ser bastante desconcertante. Por un lado, al inicio de la toma parece enfadarse con el pecho, da tirones, se muestra ansioso... Pero sin embargo tras apenas mamar un pocos minutos el bebé se suelta y parece saciado. ¿Qué es lo que ocurre?

Vayamos por partes... En primer lugar, la producción se va regulando, la leche ya no se encuentra disponible inmediatamente como hasta ahora, sino que comienza a fabricarse cuando el bebé empieza a mamar, así que tarda un poco en salir, y claro, esto no le gusta demasiado. Ha de tener paciencia y aprender que, si continúa mamando, enseguida la leche estará disponible. Esta regulación de la producción hace que la madre se note los pechos flojos y junto con el enfado que muestra el bebé es fácil pensar "no tengo leche". Sin embargo, tan sólo se trata de una cuestión de eficiencia. La perfecta maquinaria de la mama fabrica justo la cantidad de leche que el bebé necesita y en el momento en que la necesita. No es plan de ir todo el tiempo que dure la lactancia "goteando leche", ¿verdad?

Por otro lado, el bebé de 3 meses se ha hecho ya un experto y consigue extraer la leche que necesita en muy muy poco tiempo, apenas unos 5 minutos o menos. Esto, lejos de alegrar a la madre, que ha vivido 3 meses con su pequeño pegado a la teta, no es más que un motivo añadido para pensar erróneamente eso de "no tengo leche".

A lo anterior se le suma también el hecho de que el bebé se distrae con facilidad. Está sufriendo importantes cambios madurativos a nivel cerebral. Ahora ve y oye mejor y todo a su alrededor resulta estimulante. Ha de empezar a descubrir el mundo más allá de la teta de mamá y a veces le importa más que quedar saciado. Así que las tomas se vuelven caóticas, el bebé sólo mama 5 minutos y además durante la toma se suelta varias veces distraido. Sólo maman bien de noche o mientras están dormidos. Por eso se recomienda que las tomas sean en un lugar tranquilo y con pocos estímulos mientras dure la crisis.

Si a todo lo anterior le añadimos por último que el crecimiento comienza a ralentizarse y ya el bebé no pone tanto peso como hasta ahora, tenemos el cóctel ideal para creer que no come lo sufiente, que no se está alimentando bien y empezar a preocuparnos.

De nuevo ante esta situación lo más importante, una vez se dispone de toda esta información, es tener confianza, paciencia y pensar que todo tarde o temprano pasará.

Alrededor de la cuarentena suele llegar la segunda crisis de lactancia.

De nuevo el comportamiento del bebé puede desconcertar y angustiar a las madres. El bebé se muestra nervioso al empezar a mamar. Da tirones, arquea la espalda y estira las piernas. Puede hacer ruidos de desagrado mientras está mamando, y es que realmente hay algo que no le gusta demasiado... La leche materna, que suele ser más bien dulce, ahora cambia temporalmente su composición y se vuelve más salada.

Como siempre los comentarios del entorno no ayudan: "te rechaza el pecho", "no sale leche", "se queda con hambre"...

Ante esta crisis, al igual que en las demás, se debe tener paciencia, pensar que no pasa nada y seguir amamantando a demanda. Tras aproximadamente una semana, el sabor de la leche se normalizará y el bebé volverá a mamar con tranquilidad.

En esta infografía Mamandoo resume las características más comunes de esta crisis y algunos "truquitos" para que sea algo más llevadera.

 

 

Retomamos la actividad en el blog de Mamandoo para seguir hablando de las crisis de lactancia.

Empezamos con la primera, que suele ocurrir entre los 15-20 días de vida del bebé. Se trata de una crisis de producción pura y dura. De repente, el bebé que había seguido unas pautas de comer-dormir bastante regulares, comienza a no parecer saciado, quiere estar todo el tiempo mamando y si se suelta vuelve a pedir de nuevo al poco rato, llorando desconsolado. Puede incluso regurgitar bastante leche, pero querer continuar mamando.

Este comportamiento se debe a la necesidad de aumentar la producción de leche. El bebé está creciendo y necesita comer más. Teniendo en cuenta que el pecho funciona como una fábrica, cuanto más demande el bebé más leche se producirá, por lo que, mamando con mucha frecuencia e intensidad durante unos días, se consigue el objetivo, y el bebé volverá a estar más tranquilo y espaciar las tomas.

La mamá (como casi siempre) tiende a pensar que no tienen leche suficiente, sobretodo porque empieza a no tener los pechos tan duros como al principio. A esto se le suman los comentarios de los muchos “opinólogos”: “Este niño se queda con hambre” “Necesita una ayudita”.  Si el bebé ya ha recuperado el peso del nacimiento, moja pañales y hace al menos unas 2 deposiciones al día, no hay de qué preocuparse. Sólo hay que dejar que el bebé mame todo lo que quiera, tener MUCHA PACIENCIA Y CONFIANZA y en unos días la crisis habrá pasado. Eso sí… la mamá va a estar muy ocupada dando teta, así que necesitará que alguien se encargue de todo lo demás en casa.

 

Durante las próximas semanas en Mamandoo vamos a hablar un poco sobre las crisis de lactancia. Desgraciadamente muchos padres (y sobre todo los conocidos "opinólogos") desconocen su existencia, incluso los profesionales sanitarios las suelen pasar por alto. Y empiezan los comentarios como: "este niño se queda con hambre" y enseguida siembran en las madres la gran duda... TENDRÉ LECHE SUFICIENTE??? Y si cae una "ayudita" y luego otra, y otra,... se van reduciendo tomas. El pecho funciona como una fábrica, que produce exactamente la cantidad de leche que el bebé necesita. Si con las introducción de las "ayuditas" el bebé mama cada vez menos, el pecho entiende que no necesita tanta leche y cada vez produce menos, hasta que finalmente acabamos teniendo historias de lactancias satisfactorias, que por desgracia acaban con un: "me quedé sin leche!"

Y es que cuando estas crisis llegan lo importante es estar informados, preparados, concienciados, y que los padres hagan oidos sordos a esos "opinólogos" y entiendan que ante una crisis de lactancia lo que hay que hacer es justo lo contrario: Dejar que el bebé mame lo que quiera, que él es el que sabe lo que necesita, que mamando más o menos es su forma de dar directrices al pecho de su madre para que de esta forma se produzca justo la cantidad de leche que necesita. Sólo hay que tener MUCHA PACIENCIA Y CONFIANZA

Existen múltiples posturas para poder dar el pecho a tu bebé. Mamandoo quiere mostrarte alguna de ellas que puedes probar, y en muchos casos pueden ayudar a mejorar el agarre. ¡Te animamos a intentarlo!

 

  • La POSICIÓN DE CUNA es la más habitual, aunque según el caso puede no ser la más recomendable. Si la madre está sentada es a la que se suele recurrir.
  • La POSTURA FISIOLÓGICA  es sin duda la más natural. Puedes dejar que el bebé haga un agarre espontáneo colocándolo  encima tuya en esta posición. En muchos casos el agarre mejora incluso aunque haya algún impedimento físico para la succión, como en los casos de frenillo lingual.  Esta postura resulta ideal también cuando la madre se encuentra con molestias tras el parto o en casos de cesárea, en los que estar sentada puede ser muy molesto o estar contraindicado.
  • La POSICIÓN A CABALLITO suele ser muy útil en ciertos casos, por ejemplo cuando resulta difícil conseguir un buen agarre por impedimentos físicos en la boca del bebé, como en casos de retrognatia (mandíbula inferior retraída) o frenillo lingual corto. Es importante que antes de se introduzca el pecho en la boca del bebé, el pezón apunte hacia el paladar para que se abarque una gran parte del pecho con el maxilar inferior, que es lo que ayuda en estos casos a mejorar agarre y consiguiente succión.
  • La POSICIÓN DE BALÓN DE RUGBY es muy útil para drenar la cara externa de los conductos en casos de obstrucción o mastitis.
  • TUMBADOS DE LADO puede ser la postura ideal para favorecer el descanso de la madre. Si hacéis colecho sin duda es la más útil. También suele ir bien en casos de episiotomía  para los días posteriores al parto.

Existen muchas variantes de estas posturas, es más,  teniendo en cuenta que la teta es redonda... ¡Tienes 360º para probar! 

Mamandoo quiere dejaros algo muy muy claro... ¡AMAMANTAR NO DEBE DOLER! Si tu bebé te hace daño al mamar puede que su agarre no sea correcto. Aquí podrás encontrar algunas nociones para saber identificar un buen agarre y algunas claves que pueden ayudarte a conseguirlo. En ciertos casos, puede existir algún impedimento en la boca del bebé que dificulte el agarre, como por ejemplo la presencia de un frenillo lingual corto. Si tras poner en práctica nuestros consejos, el problema persiste y no habéis logrado mejorar el agarre, no dudes en ponerte en contacto con Mamandoo

Queda inaugurado el blog con su primera entrada, y... ¡Mamandoo quiere hacerte un regalo!

En esta infografía podrás encontrar algunas claves para conseguir una lactancia exitosa, pero recuerda lo más importante... ¡SIGUE TU INSTINTO!

Tener información previa sobre algunos de los aspectos que aquí se detallan puede ayudarte a que el inicio de la lactancia sea satisfactorio. Si quieres ampliar tus conocimientos con Mamandoo, te invito a asistir al próximo taller para embarazadas: "Lactancia Materna, todo lo que no te han contado..."