¿Cómo actuar en caso de sufrir una obstrucción?

Las asesoras de lactancia recibimos frecuentemente consultas de madres lactantes que de repente se notan un bulto en el pecho que duele o molesta, y que no desaparece después de la toma. Suele deberse a la obstrucción de algún conducto galactóforo, por dónde viaja la leche que se produce en la glándula mamaria hasta llegar al pezón.

La obstrucción puede tener dos orígenes distintos , aunque íntimamente relacionados:

Por un lado, puede deberse al mal drenaje de la mama, que puede ser causado por un mal agarre del bebé , por la succión ineficaz o bien por un exceso de presión en alguna zona del pecho, por ejemplo en caso de uso de sujetador con aros o la compresión del pecho en ciertas posturas al dormir.

Por otro lado, alteraciones en la flora mamaria que desembocan en un sobrecrecimiento bacteriano, también pueden ser la causa, sobre todo en casos de obstrucciones recurrentes. Un exceso de dichas bacterias en las paredes de  los conductos puede provocar un estrechamiento de los mismos, por lo que la leche, que no puede salir con facilidad, queda acumulada en algún punto. Al fin y al cabo se trata también de algo que impide un correcto drenaje, y un mal drenaje puede desencadenar en alteraciones de la flora mamaria, de ahi que haga hincapié en que ambos posibles causantes de una obstrucción están intimamente relacionados.

Por ello es importante cuidar aspectos como el agarre, comprobar que no haya ningún problema que haga que la succión del bebé se vea comprometida, así como cuidar que se vacíe correctamente un pecho antes de cambiar al otro (aunque ya sabemos que del todo no se vacían nunca).

Y si nos encontramos ante una obstrucción, ¿Cómo debemos actuar para intentar resolverla? En la siguiente infografía podreis encontrar algunas pautas a seguir que suelen funcionar, por lo que, gracias a las mismas, en unas 48-72h es probable que la obstrucción haya sido resuelta. Una obstrucción no resuelta, así como las obstrucciones recurrentes, pueden llevar asociadas otras complicaciones, como la aparición de una perla de leche o bien que dicho sobrecrecimiento bacteriano acabe desencadeando una mastitis. Por ello, una vez más, lo importante es encontrar la causa de dicha obstrucción y atajar el problema de base, para que así la lactancia pueda discurrir con normalidad.

 

 

 

 

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