Alrededor de la cuarentena suele llegar la segunda crisis de lactancia.
De nuevo el comportamiento del bebé puede desconcertar y angustiar a las madres. El bebé se muestra nervioso al empezar a mamar. Da tirones, arquea la espalda y estira las piernas. Puede hacer ruidos de desagrado mientras está mamando, y es que realmente hay algo que no le gusta demasiado… La leche materna, que suele ser más bien dulce, ahora cambia temporalmente su composición y se vuelve más salada.
Como siempre los comentarios del entorno no ayudan: «te rechaza el pecho», «no sale leche», «se queda con hambre»…
Ante esta crisis, al igual que en las demás, se debe tener paciencia, pensar que no pasa nada y seguir amamantando a demanda. Tras aproximadamente una semana, el sabor de la leche se normalizará y el bebé volverá a mamar con tranquilidad.
En esta infografía Mamandoo resume las características más comunes de esta crisis y algunos «truquitos» para que sea algo más llevadera.
